LA PAZ, 18 sep (Aprac Bol Radio Digital) – El gobierno boliviano lanzó este martes un plan de contingencia para asegurar el abastecimiento de alimentos en respuesta a las movilizaciones convocadas por Evo Morales, quien encabeza una marcha desde Caracollo (Oruro) hasta La Paz con claras aspiraciones electorales.
El viceministro de Desarrollo Agropecuario, Álvaro Mollinedo, informó que las autoridades están coordinando con productores y transportistas para garantizar que no haya escasez de productos esenciales durante las protestas.
En un momento de incertidumbre política, el gobierno ha puesto en marcha una estrategia que pretende blindar la provisión de alimentos a pesar de los bloqueos anunciados por los seguidores de Morales.
Mollinedo subrayó la importancia de este plan, afirmando que se utilizarán «todos los medios necesarios» para que los productos de primera necesidad sigan llegando a los mercados y no se afecte a la población.

Esta iniciativa es coordinada a través del Comité Interinstitucional de Seguridad Alimentaria, que trabaja estrechamente con los productores para asegurar el flujo continuo de alimentos, evitando así el desabastecimiento en los centros de abasto de todo el país.
«Seguiremos trabajando con las ferias del ‘Del Campo a la Olla’, que no pararán», declaró Mollinedo, garantizando que el suministro a la población se mantendrá estable, incluso en las circunstancias más adversas.
El telón de fondo de esta crisis alimentaria es la creciente tensión dentro del Movimiento al Socialismo (MAS). Morales, quien fue presidente de Bolivia por 13 años, busca reafirmar su liderazgo y asegurar su candidatura para las elecciones de 2025, pese a los impedimentos constitucionales.
Su marcha, que ha captado la atención mediática, no solo incluye demandas políticas, sino también amenazas de bloqueo de caminos, lo que incrementa el riesgo de una disrupción económica severa en varias regiones.
Mollinedo no dudó en criticar las acciones de Morales, advirtiendo que los bloqueos dañarán directamente a los productores y consumidores: «Nuestros productores trasladan de manera diaria sus productos y cuando existen bloqueos se generarán grandes perjuicios».
La preocupación no es infundada, ya que, en anteriores movilizaciones, las interrupciones de las vías de transporte han tenido un impacto considerable en el acceso a alimentos y en la economía rural del país.

IMPACTO ECONÓMICO Y ESTRATEGIA DEL GOBIERNO
El bloqueo de carreteras, especialmente en sectores clave para el transporte de alimentos, podría generar pérdidas millonarias en las regiones productivas de Bolivia, afectando tanto a los pequeños agricultores como a las grandes empresas agropecuarias.
Ante este escenario, el gobierno de Luis Arce se ha comprometido a minimizar el impacto de las movilizaciones mediante la activación de una serie de medidas de emergencia. Además de las ferias alimentarias, se espera que se fortalezcan los canales de distribución alternativos y que se incremente la presencia de controles de seguridad para asegurar que los alimentos lleguen a las ciudades más vulnerables.
Este tipo de iniciativas no solo tienen como objetivo inmediato contrarrestar las acciones de Morales, sino también enviar un mensaje a la población de que el gobierno está tomando todas las medidas necesarias para proteger su bienestar, aún en medio de la agitación política. Mollinedo insistió en que la administración Arce está plenamente enfocada en garantizar la seguridad alimentaria, lo cual se ha convertido en una prioridad estratégica en medio de la crisis.

El conflicto entre el sector de Morales y el Gobierno no se limita solo a cuestiones electorales, sino que afecta directamente a la economía del país. El abastecimiento de alimentos es solo uno de los frentes en los que se libra esta pugna interna, que amenaza con profundizar la división dentro del MAS y, por extensión, la estabilidad política de Bolivia.
Con las movilizaciones en marcha y un eventual bloqueo de caminos en el horizonte, los próximos días serán cruciales para determinar si el plan de contingencia del gobierno será suficiente para evitar una crisis alimentaria en el país. Mientras tanto, la ciudadanía permanece expectante, consciente de que cualquier interrupción en el suministro de alimentos puede tener graves consecuencias tanto en la vida cotidiana como en la economía boliviana en su conjunto

