LA PAZ, 5 dic (Aprac Bol Radio Digital) – La Sala Cuarta del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) dio un giro definitivo en la crisis interna del Movimiento al Socialismo (MAS), al ratificar a Grover García como presidente nacional del partido. Este fallo desestima el amparo constitucional presentado por los seguidores del expresidente Evo Morales, quienes se mantienen atrincherados en la sede partidaria de la zona de Miraflores, en La Paz.
El fallo, que revoca la resolución 220/2024 emitida en octubre por la Sala Constitucional Tercera de El Alto, refuerza la autoridad de García y declara inadmisibles los intentos de impugnación promovidos por los sectores evistas.
Además, el TCP advirtió que cualquier acción que contradiga esta resolución será remitida al Ministerio Público para su procesamiento, marcando una postura firme ante la disputa.
En respuesta al fallo, los militantes evistas se han parapetado en la sede del MAS, ubicada en la calle Luis Fernando Gemio. El edificio, convertido en un símbolo de la resistencia de este sector, se encuentra protegido por alambres de púas y custodiado por decenas de seguidores.

El dirigente cercano a Evo Morales, Rodolfo Machaca, defendió la ocupación de la sede afirmando que la «legalidad» y el respaldo militante están de su lado. “La sede es el corazón de la lucha por nuestro líder, Evo Morales. Aquí estamos firmes y no la entregaremos”, aseguró.
El conflicto dentro del MAS pone en evidencia la creciente fragmentación del partido, que durante más de una década dominó la política boliviana. Por un lado, García, reconocido por el TCP como el jefe nacional, representa una facción renovadora que busca distanciarse del liderazgo de Evo Morales.
Por otro lado, los evistas, encabezados por el propio expresidente, cuestionan la legitimidad de esta designación, calificándola como una imposición “de facto”.
Los enfrentamientos internos han escalado no solo en términos políticos, sino también legales. El fallo del TCP se convierte en un golpe para el sector evista, pero su resistencia evidencia que la disputa está lejos de terminar.
“Esto no es un problema de estatutos, es una batalla por el control del futuro del MAS y su proyección política hacia 2025”, explicó Hugo Gutiérrez Pankara, analista político.
Dijo que la fractura interna del MAS llega en un momento crucial para Bolivia, con las elecciones de 2025 en el horizonte. Según el experto, la división podría debilitar significativamente al partido en su intento por mantener el poder.
“A nivel social, la crisis también refleja el desencanto de una parte de la militancia, que percibe una desconexión entre la dirigencia y las bases”, agregó.
Asimismo, el analista enfatizó que, con el fallo del TCP, Grover García parece consolidar su liderazgo, pero el reto de unificar al partido persiste. Los próximos días serán cruciales para observar si el sector evista opta por intensificar su resistencia, busca un diálogo para evitar una ruptura definitiva o perfila nuevo proyecto político.
Por ahora, la sede en Miraflores sigue siendo el epicentro de la disputa, un recordatorio tangible de la lucha interna que redefine el futuro del MAS.


