LA PAZ, 4 dic (Aprac Bol Radio Digital) – Las intensas lluvias que azotan Bolivia desde hace semanas han dejado un trágico saldo de 11 fallecidos y cientos de familias afectadas, confirmó este martes el viceministro de Defensa Civil, Juan Carlos Calvimontes.
Los desbordes de ríos, deslizamientos y mazamorras han provocado emergencias en al menos cinco departamentos, mientras las autoridades trabajan contra reloj para asistir a los damnificados.
La última víctima registrada es un adolescente en Santa Cruz, cuyo cuerpo fue hallado este martes en la laguna Guapilo tras ser arrastrado por un canal de drenaje. Este caso se suma a los 10 fallecimientos reportados previamente en Chuquisaca, Cochabamba, Tarija y La Paz.
En Cochabamba, el río Chijllawiri se desbordó en Colcapirhua, inundando viviendas y bloqueando calles con lodo y escombros. Al menos 350 militares se desplazaron al lugar para coordinar labores de limpieza y entregar ayuda humanitaria. «Estamos movilizando recursos y maquinaria pesada para apoyar a las familias afectadas», señaló Calvimontes durante su visita a la zona.

Villa Tunari fue escenario de una tragedia cuando una mazamorra sepultó dos viviendas, dejando cuatro muertos. La Agencia Estatal de Vivienda evalúa los daños para definir un plan de reconstrucción.
En los Yungas de La Paz, deslizamientos afectaron varias viviendas y bloquearon rutas clave en La Asunta y Villa Barrientos. Los habitantes, que se encuentran prácticamente incomunicados, claman por maquinaria pesada para despejar los caminos y evitar más pérdidas.
El Gobierno hizo un llamado urgente a las alcaldías y gobernaciones para mejorar la coordinación y acelerar la respuesta ante las emergencias climáticas. «La magnitud de estas lluvias nos exige un trabajo conjunto entre todos los niveles del Estado», declaró el viceministro Calvimontes.

Sin embargo, la falta de infraestructura adecuada y de recursos suficientes para prevenir desastres sigue siendo un desafío recurrente. Bolivia destina aproximadamente el 0,5% del PIB a la gestión de riesgos y atención a emergencias, una cifra que los expertos consideran insuficiente frente al aumento de fenómenos climáticos extremos asociados al cambio climático.
Las lluvias no solo han cobrado vidas, sino también destruido cultivos y viviendas, afectando gravemente la economía de las familias en las zonas rurales. Según estimaciones iniciales, los daños en Cochabamba y La Paz podrían superar los 15 millones de dólares. Además, los bloqueos de caminos complican la distribución de alimentos y bienes esenciales, incrementando los costos logísticos.
En las áreas urbanas, el colapso de sistemas de drenaje expone la falta de planificación y mantenimiento, generando un riesgo adicional para la población más vulnerable.


